«¡FISCHER ES FISCHER, PERO UN CABALLO ES UN CABALLO!» – ¿A QUÉ TE DEDICAS?
«¡Fischer es Fischer, pero un caballo es un caballo!»
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| Tal y Fischer. Leipzig (1960) |
Vera Menchik
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| La explosión de una bomba aérea alemana interrumpió trágicamente la vida y la carrera de Vera Menchik |
Hastings 1931
14.e5 cxd4
15.¡Rd1!
Ahora 15…dxc3 16.Rxd6 Qc8 17.exf6+ Kxd6 18.Bf4+ Kc5 19.Qe3+ Kd5 20.Qe5# lleva al mate en el centro del tablero, así que Euwe simplemente se quedó sin pieza.
15…Ac7 16.exf6+ gxf6 17.g3, y Vera Menchik llevó la partida a la victoria.
Nona Gaprindashvili
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| Los resultados del Abierto de Estados Unidos de 1977 conmocionaron al público estadounidense: una ajedrecista soviética superó a un par de docenas de fuertes Grandes Maestros |
Las campeonas posteriores han tenido poco éxito contra las mejores ajedrecistas del mundo, pero una ola de nuevo interés en el ajedrez femenino llegó con los éxitos de Nona Gaprindashvili y Maia Chiburdanidze, de la escuela de ajedrez de Georgia. Nona Terentyevna empata con clásicos como Paul Keres, Michael Tal y Efim Geller, y tras su triunfo en el Abierto de Estados Unidos de 1977, fue la primera mujer en recibir el título de gran maestro masculino.
Dortmund 1978
34.cxb5+
34…Kxd5? 35.bxa6 Ne6
36.a7 Cc7 37.b5, y las negras se rinden ante la opción 37…Na8 38.b6 Kc6 39.a6.
Maia Chiburdanidze

Maya Chiburdanidze no sólo venció a los ajedrecistas, sino que en
una de cada dos partidas dio mate con una cascada de sacrificios

una de cada dos partidas dio mate con una cascada de sacrificios
Dortmund 1993
24.Rb1+ Nb2.
¡25.Qd2+ Ka3 26.Rxb2!
26…b5 27.Rb3+ Ka4 28.Ad1 Las negras se rinden.
Xie Jun
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| En los años 90, la figura de Xie Jun estaba envuelta en todo tipo de leyendas. Probablemente por la falta de información sobre el ajedrez chino
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Sonsback 1999.
30…¿Nexg3? 31.¡Qxe8! Rxe8
¡Desgraciadamente, 31…Cxf1 es seguido por 32.Qe5! Qxe5 33.Cxe5, por lo que la mitad de las piezas tuvieron que ceder para la reina.
¡32.Rxe8+ Kg7 33.fxg3 Qd6 34.Ne5 f6 35.Cd4! Qb6 36.Cxg4 Qxb2 37.Rfe1 Las negras se rinden.
Susan Polgar
Portoroz 1991
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| Robert Fischer, que vivía entonces en Budapest, jugaba a menudo a juegos ligeros con las hermanas. Aparece en la foto luchando con Susan en ‘Fischer Chess’. |
Judith Polgar
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| En un par de minutos el juez Igor Bolotinsky registraría la rendición del decimotercer campeón del mundo |
Moscú 2002, «Partido del Siglo».
Más tarde, el excampeón del mundo admitiría que jugar «Berlín» con Judith no fue la mejor idea: Polgar tomó la iniciativa y pronto recogió una abundante cosecha de peones negros.
¡29.Axd6 cxd6 30.Re6+- Rah8 31.Rexd6+ Kc8 32.R2d5!
32…Rh3+ 33.Kg2 Rh2+ 34.Kf3 R2h3+ 35.Ke4 b6 36.Rc6+ Kb8 37.Rd7
Ahora Kasparov pierde un par de peones más.
37…Rh2 38.Ke3 Rf8 39.Rcc7 Rxf5 40.Rb7+ Kc8 41.Rdc7+ Kd8 42.Rxg7, y el ex campeón mundial detuvo el reloj.
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| Zhu Chen es la única de las grandes mujeres chinas de los años 90 que sigue en activo. La ex campeona del mundo se casó con el ajedrecista qatarí Al-Madiahi y se trasladó a su nueva patria. |
Dubai 2002
La única oportunidad de las blancas de escapar era la poco obvia 49.Bxa5 Rf6 (o 49…Bd6 50.Rf5+) 50.Rd5 bxa5 51.Rxc5 Rd6 52.Rf5+ Ke7 53.Rf1. Y después
¡49.Af4 Rf6 50.Re4 d2! 51.Axd2 Rf2+ 52.Kg3 Rxd2
Las negras ganaron la pieza, la partida y el partido (Ponomariov también lo pasó mal en la primera partida).
Alexandra Kosteniuk
Moscú 2009
Gibraltar 2012
Las negras combinan el movimiento de los peones pasados conectados con las amenazas al rey enemigo y, por lo tanto, llegan primero.
49…¡Cd3! 50.Axd3 Kxd3 51.Rb3+ Ke4 52.h6 d4 53.h7 Rh2 Las blancas se rinden.
Anna Ushenina
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| La partida con Anna Ushenina fue muy difícil para Peter Svidler |
Tromsø 2013
¡La posición del rey negro es preocupante, pero después de 28…Bxf2+ 29.Kh1 Qa3! 30.Qxe6+ Kg7 Las negras podrían lograr la igualdad. El error de Svidler permitió a Ushenina llevar el partido al tie-break.
28… ¿Rxf2? 29.Qxe6+ Kh7 30.Qd7+ y las negras se rinden por la pérdida de piezas.
Fotos de chessbase.com, mn.ru, euruchess.org, Vladimir Barsky, chesssworld2013.com y Susan Polgar
¿A QUÉ TE DEDICAS?
Hola, soy María. ¿Y tú, cómo te llamas?
Irina, ¡encantada!
Estoy acompañando a una pareja, dos señores mayores, que hace 20 años perdieron unos documentos importantes y hoy están intentando recuperarlos aquí. Están en el despacho. Supongo que eso tardará un ratito.
Ah, vale. Bueno, yo tengo tiempo de sobra estos días.
Yo todo lo contrario. ¿A qué te dedicas? Yo soy periodista. La verdad es que es una suerte porque últimamente tengo más trabajo que nunca.
Me acordé de por qué suelo evitar entablar conversación con personas desconocidas en taxis, en la peluquería, en aviones o en las salas de espera, y es que casi siempre acaba llegando la pregunta: ¿y tú, a qué te dedicas?
Si les contesto que soy jugadora profesional de ajedrez, surge inevitablemente algo así como un cuestionario: Ah, así que juegas al ajedrez. Tendrás que ser muy inteligente, ¿verdad? ¿Puedes ganarte la vida con eso? ¿Cuántos movimientos eres capaz calcular? ¿Conoces a Anatoly Karpov? ¿Las mujeres también juegan al ajedrez?
Tras diez años de práctica, he llegado a la conclusión que lo más fácil es contestar: «soy contable», con eso contento a la gente que no hace ya más preguntas: pocos son los que insistirían con preguntas tipo ¿me puedes decir cómo hacer para pagar no impuestos?, tampoco me preguntarían si soy inteligente o si las mujeres efectivamente también sabemos contar.
Y no es que sea del todo falso lo de decir que soy contable, he estudiado Economía en la universidad y seguido algunos cursos de contabilidad.
¿Conoces a Anatoly Karpov?
Pero volvamos a la conversación con María. Aquel día yo estaba de buen humor, me había puesto por fin otra cosa que mis pijamas y me agradó la posibilidad de mantener una conversación que no fuese a través de Skype o por teléfono. Además, María me parecía una chica interesante, se la veía en muy buena forma, vestía con gracia y me gustaba como llevaba el pelo: había despertado mi curiosidad, además yo también en algún momento había deseado ser periodista. La chica era más o menos de mi edad y empecé a hablarle con confianza.
Soy jugadora profesional de ajedrez.
¡Jugadora de ajedrez! ¿Estás entre las mejores en Rumanía?
Pues, la verdad es que soy la número uno de Rumanía.
¡Vaya, no me digas! ¡Una Simona Halep’ del ajedrez!
Bueno, no tanto. Soy sólo la número treinta y uno del ranking mundial. No he ganado ningún «Grand Slam» hasta ahora, pero espero que los éxitos más grandes están aún por llegar.
Estás diciendo todo el rato que «entre las mujeres». ¿No compites también con hombres?
Bueno, en el ajedrez las mujeres tenemos el privilegio de poder competir tanto en torneos con hombres como en torneos donde solo compiten mujeres. Yo suelo participar sobre todo en los de mujeres porque la probabilidad de ganar un premio es más alta.
¿Esto quiere decir que los hombres juegan mejor que las mujeres? ¡No me entiendas mal, soy un feminista ferviente! He realizado algunas entrevistas con jugadores rumanos de ajedrez, pero siempre procuran evitar este tema.
Sí, lo comprendo. Pero al ser mujer, yo sí que le he dado muchas vueltas al asunto. Por un lado, únicamente hay una mujer entre los 100 mejores, pero la cantidad de jugadoras también es mucho más menor que la de jugadores. Por cada jugadora, hay como mínimo 100 hombres. La verdad es que sí, pienso que los hombres son ajedrecistas más fuertes, pero las razones de ello van mucho más allá de la explicación estereotipada ‘es que los hombres son más inteligentes’.
En este momento nos interrumpió un señor que entraba la sala de espera y nos preguntó:
¿Quién de las es la última?
Pues, yo, respondí.
El hombre se sentó cerca y dijo:
Ah, vale, muchas gracias. No me imaginaba que la cola sería tan corta».
María reanudó nuestra conversación enseguida.
Entonces, ¿por qué piensas que los hombres juegan mejor al ajedrez que las mujeres?
Pues, creo que una de las razones es la que te comenté antes. Hay torneos separados para hombres y mujeres, de otra manera, las mujeres no se contentarían con jugar entre ellas, sino aspirarían a jugar con los hombres.
Además, eso nos llevaría a jugar contra oponentes más fuertes y, al igual que en cualquier otro deporte, cuanto más fuerte sea tu oponente, tanto más fuerte podrías llegar a ser tú; sabes, he notado que cuando participo en torneos fuertes, «de hombres», durante unos meses, al volver a jugar en un torneo femenino mis resultados suelen ser mucho mejores.
Pero eso también vale al revés: tras participar en varios torneos femeninos seguidos, bajo la guardia y espero a que las oponentes cometan algún error y eso conlleva un riego grande cuando juegas con gente más fuerte que tú.
Pues, ¿entonces la solución parece ser muy fácil, no? Simplemente habría que dejar competir a las mujeres junto con los hombres siempre, y ya está.
Hum, a corto plazo eso significaría la muerte del ajedrez femenino, pero a largo plazo podría ser una solución…, pero hay un problema: sabes que el ajedrez es un deporte no olímpico, y que si aspira a formar parte de las disciplinas olímpicas, es mejor que haya categoría tanto masculina como femenina para ser considerado ser un deporte.
Ya, pero, ¿es realmente un deporte? Yo siempre lo he considerado más bien un juego.
A mí me parece definitivamente un deporte. Requiere mucha fuerza, también física, para poder concentrarte durante cinco horas o más seguidas y a ese nivel. Los jugadores de elite están todos en muy buena forma física. Esa es otra de las razones posibles por las cuales los hombres juegan mejor que las mujeres. Simplemente son más fuertes físicamente.
Sabes, hace unos años durante un torneo de elite se hizo el siguiente experimento: tomaban el pulso a los jugadores y medían cuántas calorías quemaban durante la partida. Los resultados fueron bastante interesantes: quemaron unas 500 calorías por partida y en algunos casos llegaron casi hasta las 1000 calorías. ¿Cómo se puede decir entonces, que el ajedrez no es un deporte?
Guau. ¿O sea que, si juegas al ajedrez, puedes comer lo que quieras sin miedo de engordar?
Yo suelo perder dos o tres kilos cuando participo en un torneo importante.
Impresionante, nunca pensé que el ajedrez requiriese un esfuerzo físico tan importante. A mí el ajedrez siempre me ha parecido un juego mental, pero como mujer, me sigue disgustando lo de la diferencia en la fuerza de juego entre hombres y mujeres. Aunque también es verdad que si dejaras jugar a Simona en un torneo de tenis junto con Djkovic o Nadal, sería…
Eso mismo estaba pensando también, claro que el ajedrez no es un deporte tan físico como lo es el tenis, es más, creo que en el ajedrez las mujeres podrían encontrar soluciones para compensar al aspecto puramente físico: desde luego, eso supondría un gran cambio en la mentalidad de la gente.
Fíjate en el ejemplo de las hermanas Polgar: Susan, la mayor de las tres fue Campeona del Mundo de Ajedrez, mientras que Judit competía únicamente en torneos con hombres y me parece que esa es la razón por la que se ha convertido en la jugadora más fuerte de la historia. Ganó torneos de elite y hasta logró derrotar a Garry Kasparov, para muchos el mejor jugador de ajedrez de todos los tiempos.
Sí, es verdad, si las familias y los entrenadores animaran un poco más a las niñas pequeñas a competir con los chicos desde muy pequeñas, la cosa podría ser diferente.
Me has leído el pensamiento.
De repente, se abrió la puerta del despacho y salieron dos personas mayores con unas amplias sonrisas en el rostro.
¡Ya lo hemos resuelto todo, María! ¡Qué gran día! Recibiremos nuestros certificados de nacimiento y podremos sacarnos el pasaporte. Echamos de menos a nuestros nietos, viven con sus padres en Gran Bretaña, comentó la señora.
¡Que pase el siguiente, por favor!, oímos que llamaba una voz amable desde el despacho.
¡Adelante, María! ¡Suerte!, continúa así con tu trabajo: me gustan tus entrevistas y tus artículos, eres una gran inspiración para cualquier mujer, desearía que hubiese alguien como tú, que me hubiese dicho que las mujeres pueden ser igual de fuertes que los hombres, cuando tenía tu edad. Quizá entonces habría sido lo suficientemente valiente como para ser cirujano que es lo que me habría gustado, pero haré lo mejor para que mis nietas sigan tu ejemplo y cumplan sus sueños. Hoy en día todo es posible. Estoy aprendiendo a hablar inglés, sabes, añadió la señora mayor con entusiasmo.
¿A quién le toca, por favor?
se escuchó de nuevo la voz del funcionario, esta vez ya impaciente.
¡Mucha suerte para Ustedes, señora! ¡Y salud! comentó María y entró en el despacho.
Vamos, Mihai. tienes visita en el médico, voy a llamar a por teléfono a Laura para decirle que podremos ir a Inglaterra a verlos el mes que viene. Deberíamos comprar ya los billetes de avión, me hace tanta ilusión, será el primer vuelo en avión de mi vida.
Qué lanzada eres, mujer, dijo, y mirándola con cariño la cogió de la mano.
Resultó ser un día lleno de sorpresas agradables y de emociones positivas. Decidí que la próxima vez que alguien me pregunte por mi profesión, le diré que soy ajedrecista profesional, y luego que sí, claro que muy inteligente, y que sí se puede ganar dinero con eso, que puedo calcular diez movimientos hacia delante y que efectivamente he llegado a conocer a Anatoly Karpov. Soy una mujer y no podría estar más orgullosa de ello.
Traducción:
Nadja Wittmann (ChessBase)
Pamplona, noviembre de 2022
Categorías: Grandes maestros
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