UN CACHORRO DE LEON Y UN PIANISTA
![]() |
León,
|
HOMENAJE A
BORIS DE GREIFF BERNAL
En su libro «JAQUE AL OLVIDO» nuestro homenajeado comenta como se inició su afición por el ajedrez, luego de la llegada de Alkehine a Bogotá en 1939.
![]() |
||||
| De Greiff, B. «Jaque al olvido» EL NAVEGANTE EDITORES, noviembre de 2004, Bogotá-Colombia |

![]() |
Jesús Gonzalo González Bayolo
|
Agradecemos al reconocido periodista
cubano e historiador de ajedrez Jesus González Bayolo por autorizar la reproducción del siguiente artículo de su autoría, publicado en Cubaperidodistas. La Colección de papá se onorgullece de presentar a este amigo cubano, que ha dedicado toda la vida al ajedrez.Su vocación estuvo orientada hacia las humanidades; en particular, las letras y su ejercicio, por lo que estudio Literatura y Periodismo. Estudio en la Escuela de Corresponsales de Juventud Rebelde donde inicio labores en 1970.
En 2018 recibe el Premio Nacional de Periodismo Deportivo, en la categoría especial a la Obra de La Vida. Bayolo
UN CACHORRO DE LEON
-¿Cuáles son los nombres de tu padre, el poeta nacional colombiano?
–Francisco de Asís León Bogislao.
-Qué bueno que prevaleció el León. ¿Y cómo te bautizó a ti?
–Luis León Boris Carlos Segismundo.
-¿Continuaste la tradición?
-Sí, mi hijo se nombra Boris Akiba León Valentín… En este caso prevaleció Akiba, un homenaje viviente al gran Rubinstein.
-¿Cómo te presentó Miguel Najdorf en 1956 al campeón mundial Mijail Botvinnik?
-¿Te enseñó el ajedrez?
-¿Cuándo naciste?
-¿Pero alternaste con otros?
-Cuando tenía 21 años, en 1951. Ese fue el cuarto campeonato.
-¿En cuántas olimpíadas participaste y cuáles fueron tus mayores éxitos?
-¿Cuándo llegaron los títulos internacionales?
-¿A cuántos campeones mundiales conociste?
-A todos a partir de Aliojin, trabando amistad con algunos, como mi tocayo Spasski.
![]() |
| La foto de su orgullo |
-Mis encuentros con Fidel Castro y el Che. Admiraba también el estilo oratorio y de la palabra escrita de Raúl Roa, canciller cubano en la década del 60…
-¿Alguna anécdota?
-¿Cómo continuó?
-¿Y cómo se aclaró?
(Por curiosidad para el lector cuidadoso de los términos ortográficos les digo que según mis investigaciones en Colombia, antes el término se escribía lo mismo con uve que con be, hasta que García Márquez escribió berraco, y así se quedó).
El Tiempo, El Espectador, El Colombiano, Cromos, Semana…
Estrictamente personal
Boris De Greiff
vs Brian
Patrick Reilly
Amsterdam Olympiad
Final-B (1954), Amsterdam NED, rd 8, Sep-20
Caro-Kann Defense: Two Knights Attack. Mindeno Variation Exchange Line (B11) ·
1-0
![]() |
| https://es.chessbase.com/post/elogio-del-ajedrez-desde-la-hamaca-del-general |
Gabriel García Márquez
De Greiff era el único colombiano que podía contar que el Nobel García Márquez cubrió para El Espectador las tres partidas que le ganó al pianista vienés Paul Badura Skoda, en casa de Fernando Gómez Agudelo, quien puso el vinillo, los pasabocas y música de Bela Bartok, el preferido del Nobel. La cuarta partida quedó en tablas.
El tío Otto apuntaba las jugadas e incluía a Mozart y a Bach en el menú. Años después, el vienés volvió a Bogotá, tomó desquite de Boris y regresó a las teclas blancas y negras del piano. El piano es un ajedrez acostado que suena.
“La larga noche de ajedrez de Paul Badura Skoda”, tituló don Gabo su crónica sobre el match. En reciprocidad, el pianista le regalaría a su contrario la sonata más larga de Beethoven, Hammerklavier.
LA NOCHE LARGA DE AJEDREZ DE
PAUL BADURA SKODA
Gabriel García Márquez
16 mar 1981
A su paso por Bogotá, hace dos semanas, el genial pianista austríaco Paul Badura Skoda sorprendió a un grupo de sus amigos con una pasión más compulsiva que la música: el ajedrez. Había tenido un concierto muy difícil la noche anterior. A las once de la mañana, después de tres horas de ensayo, se sometió con un rigor asombroso a un programa de televisión de casi cuatro horas, y terminó estragado por la tensión, por las luces y el calor, por las interrupciones y las repeticiones constantes. Pasadas las cuatro de la tarde, sin tiempo para cambiarse de ropa, asistió a un almuerzo con los platos más exquisitos y bárbaros de la cocina criolla, y no sólo comió con un buen apetito de músico, sino que se dejó seducir por los vinos abundantes. Al final, cuando sus anfitriones suponían que estaba al borde del desmayo, preguntó si era posible encontrar a alguien que le hiciera el favor de jugar con él una partida de ajedrez. La vitalidad de los grandes pianistas es ejemplar. «Tocar una sonata de Mozart es como meter un camión de carga por el ojo de una aguja», me dijo uno de ellos. Hace unos cinco años vi a Arturo Rubinstein en un restaurante de Barcelona, cenando con un grupo de amigos, a las dos de la madrugada, y todavía con el traje de etiqueta del concierto que acababa de ejecutar. Ya había cumplido los 84 años, pero se comió una tortilla de chorizos; con fríjoles blancos, como si tuviera dieciocho, y ayudó a sus compañeros de mesa a despachar seis botellas de champaña. Paul Badura Skoda, aunque sólo tiene 53; años, parece hecho de la misma materia. De modo que cuando dijo que quería jugar ajedrez, sus amigos llamaron por teléfono al maestro Boris de Greiff -que es una de las estrellas mayores del mundo- y éste no se hizo repetir dos veces la solicitud. Eran las cinco de la tarde. Boris de Greiff prometió que a las siete de la noche recogería a Badura Skoda en su hotel.
Cuando el pianista supo cuál era el tamaño de su adversario, pidió que lo dejaran solo en su habitación. Sus amigos pensaron con muy buen sentido que iba a descansar dos horas. Sin embargo, poco después lo llamaron de la empresa de televisión para arreglar las cuentas del programa, y él se negó a ocuparse de un asunto tan trivial. «Ahora no puedo», dijo, «porque estoy preparando una partida de ajedrez». Era cierto. Cuando Boris de Greiff llegó a recogerlo, lo encontró estudiando en un tablero magnético que lleva siempre en su maleta. Las fichas estaban colocadas en la posición final de la última partida inconclusa de la semifinal que jugaron en enero de este año, en Merano (Italia), el alemán Robert Huber y el disidente soviético Víctor Korchnoi. Esto le dio a Boris de Greiff una idea inquietante de la categoría de su adversario. «Aquella habitación parecía más de un ajedrecista que de un músico», dijo Boris de Greiff. «No había una sola partitura». En cambio, en la mesa había un libro de ajedrez en inglés y otro en alemán. Ambos muy especializados. Y había además muchos recortes de la sección de ajedrez del Times de Londres y del New York Times.
Cuando un tema da mucho que hablar, lee todo lo que haya que decir.
Mientras Badura Skoda practicaba en su tablero magnético, los dueños de la casa donde se iba a jugar la partida, previendo que ésta sería rápida y alegre, se fueron a comprar lo necesario para improvisar una cena. Desde la tienda llamaron a casa para avisar al servicio que tal vez sus invitados iban a llegar antes que ellos, y ordenaron que los atendieran con todos los honores. Cuando volvieron a la casa, un poco antes de las ocho, encontraron en la puerta un Mercedes radiante con dos antenas de televisión, reflectores rojos y verdes y sirenas de alarma. En realidad eran los invitados de una fiesta vecina, que se habían equivocado de puerta, pero las criadas los habían recibido de acuerdo con las órdenes de los dueños de casa. Badura Skoda y Boris de Greiff llegaron justo en el momento en que se aclaraba el equívoco, pero estaban tan excitados con la inminencia de la partida, que no se dieron cuenta de nada.
La larga noche empezó a las ocho. Por una cortesía pura con sus anfitriones, Badura Skoda tocó en el plano, sin un punto de inspiración, la tercera partita de Juan Sebastián Bach. Estaba en un estado de tensión que no había padecido la noche anterior, en el concierto, ni esa mañana, ante las cámaras. Sólo cuando se sentaron frente al tablero pareció sumergirse en una ciénaga de serenidad. Boris de Greiff contó que en la Olimpiada mundial de Leipzig, en 1960, no se había usado un timbre como señal de partida, sino el aria para la cuerda de sol de la suite para orquesta número 3, de llach. A Badura Skodt le parecios bien que se usara eii aquel mornento, y el dueño de casa, que es el más compulsivo fanático de Bach y del sonido electrónico en Colombia, puso el disco a un volumen prudente. Boris de Greiff, jugando con las blancas, abrió con el peón del rey. Badura Skoda le replicó con la defensa siciliana. En ese instante terminó el aria para la cuerda de sol. Y siguió una gavota. L os testigos tuvieron la impresión real de que a Badura Skoda se le pusieron los pelos de punta. «Me gusta mucho Bach y me gusta mucho el ajedrez, pero no los soporto juntos», dijo, con su buena educación exquisita. Entonces quitaron el disco, desconectaron el teléfono y el timbre de la puerta, y encerraron los perros amordazados en el dormitorio. Los dueños de casa y la esposa de Boris de Greiff se encerraron con una botella de whisky en el comedor vecino, y la casa y el barrio, y la ciudad entera quedaron sumergidos en un silencio sobrenatural.
La guerra duró seis heras. Badura Skoda se concentró hasta el punto de que sólo dijo tres veces la misma palabra en alemán después de tres de sus propias jugadas. Boris de Greiff entendió que decía: «Muy mal». Y, en efecto, lo dijo siempre del pues de las tres jugadas que determinaron su derrota. No levantó la vista del tablero un solo instante, y sólo movió la mano para jugar. «Desde el principio me di cuenta que debía empeñarme a fondo», dice Boris de Greiff, «pues no podía hacer un papelón frente a un jugador tan serio». Aunque De Greiff es un fumador intenso, y fuma siempre mientras juega, esta vez se abstuvo por consideración a la austeridad de su adversario.
Jugaron cuatro partidas. Badura Skoda perdió tres, y la cuarta quedó en tablas. No quedó satisfecho, por supuesto. A las tres de la madrugada se empeñó en analizar las partidas, hasta que Boris de Greiff le ayudó a establecer cuáles fueron sus errores decisivos. Luego, cuando le acompañó al hotel, le pidió que subiera al cuarto para explicarle el sistema especial de notación del redactor de ajedrez del Times, y siguió hablando de ajedrez hasta que la ciudad amaneció en las ventanas. A todos los testigos de esa noche irrecuperable les quedó la impresión de que Badura Skoda -que es uno de los pianistas más notables de nuestro tiempo- es en realidad un ajedrecista que sólo toca el piano para vivir.
Pregunta sin respuesta
El señor Hans Knospe, un lector alemán, me dice lo siguiente en una carta: «Usted dice en la página 239 de Cien años de soledad. «Y cuando llevaba toda su ropa a casa de Petra Cotes, Aurellano Segundo se quitaba cada tres días la ropa que llevaba puesta y esperaba en calzoncillos a que estuviera limpia». Pregunto: ¿Cuándo se cambiaba y lavaba Aurellano Segundo los calzoncillos?».
Copyright Gabriel García Márquez/ACI. 1981.
Badura-Skoda nació en Viena en 1927. A pesar de las primeras lecciones
de piano recibidas en su infancia, el joven deseaba seguir la carrera de
ingeniero. Habiendo escuchado los conciertos dados durante la guerra
por Edwin Fischer, Hans Knnapertsbusch y Wilhelm Furtwaengler,
Badura-Skoda decidió cambiar su profesión dedicándose a la música. Sin
embargo, Badura-Skoda no pudo entrar al Conservatorio de Viena antes del
fin de la guerra en 1945 terminando en 1948, con óptimo éxito, sus
estudios de pianista y de director de orquesta.
A
partir de entonces, su desarrollo artístico quedó determinado por los
cursos de perfeccionamiento de Edwin Fischer en Lucerna, los cuales el
joven pianista frecuentó regularmente desde
1948, primero como estudiante y luego como asistente de Fischer.
El
joven artista fue descubierto en 1949 por Furtwaengler y Karajan
quienes lo contrataron inmediatamente como solista. Sucede raras veces
que un joven pianista gane tanta fama en todos los continentes dentro de
un plazo tan corto, lo que debe atribuírse primordialmente al gran
número de discos grabados por Badura-Skoda. Solamente de tal modo fue
posible que se agotaran las localidades para su primer concierto
realizado en Nueva York en 1953, representando esto una novedad, que se
repitió unos años después con motivo de su primer concierto en el Japón.
Desde 1952, Badura-Skoda ofrece conciertos en todas las salas del
mundo, participando regularmente en los más importantes festivales
internacionales, habiendo asimismo tocado con casi todas las más famosas
orquestas.
El
vasto repertorio de Badura-Skoda, se concentra en las obras de los
maestros vieneses de la ópera clásica y abarca también los autores
románticos y modernos.
…
1970, tuvo un gran éxito ejecutando por primera vez el concierto de
piano compuesto para él por Frank Martín. El compositor mismo se dirigió
al artista, con las siguientes palabras:
«Tu
primera ejecución del concierto representa un acontecimiento
extraordiario en la vida del compositor. Tú me has convencido. Esperemos
que también otros se dejen convencer«. Badura Skoda
| MI Boris de Greiff (1930-2011). Foto de Ernesto Aponte. |
«JAQUE AL OLVIDO»
Alonso Zapata R.* / Especial para El Espectador (5 Nov 2011)
«Simplemente no se puede hablar del ajedrez en Colombia sin mencionar a Boris de Greiff, quien falleció la tarde del lunes, a los 82 años de edad, después de haberle dedicado toda su vida al deporte ciencia.» Luis G. Ordóñez
Proveniente de una familia ilustre de ascendencia alemana, hijo del poeta León de Greiff, sobrino del musicólogo y matemático Otto de Greiff, rompió paradigmas al dedicarse al ajedrez. Disciplinado, fue uno de los primeros en estudiar el ajedrez metódicamente. Podía trabajar en muchas cosas y hacerlas bien; gran escritor y periodista.
Junto con los maestros internacionales Luis Augusto Sánchez y Miguel Cuéllar, Boris hace parte inherente de una época gloriosa del ajedrez colombiano.
Dotado de una memoria increíble, recordaba fechas, eventos, libros, sucesos y anécdotas. En el ajedrez, recitaba posiciones de apertura, medio juego y final de manera enciclopédica. Su cultura prodigiosa me producía envidia de la buena. Era un lector voraz, cultivaba el buen español y era un defensor encomiable del buen uso del idioma.
En mi adolescencia recuerdo que salía del colegio y enseguida corría al centro de Bogotá a la Liga de Ajedrez a esperar al maestro Boris. A él le llegaba primero la información. Siempre, por las tardes, aparecía con las últimas revistas de ajedrez o el Informador yugoslavo. Allí se reunían los mejores ajedrecistas de Bogotá. Discutíamos y analizábamos partidas. Al principio no me dejaban meter la mano, pero debo agradecer a mi querido maestro que decía: “Dejen que el pelao muestre sus ideas”. Me dio confianza y esa experiencia fue una gran escuela para mi desarrollo.
Políglota, experto viajero, era uno de los ajedrecistas con mayor participación en las olimpiadas de ajedrez, ya fuera como jugador, árbitro o capitán del equipo colombiano. Disfrutaba viajar y estar junto a él; le aprendí montones. Era ideal tenerlo de analista y acompañante en los campeonatos. Igual hablaba en inglés, francés, alemán o ruso. Un gran caminante, caminaba rápido, un poco acelerado. Era su actividad física favorita. Muchas veces tenía que correr para seguirle el paso.
Estuve con él en muchos lugares; París, Viena, Moscú, Túnez… Era el mejor guía turístico que alguien pueda imaginar. Conocía los recovecos de las ciudades, supermercados, restaurantes, calles, dominaba el transporte público como si viviera allí. Conocía a todos los ajedrecistas de la élite y de la mayoría era amigo personal. Recuerdo su especial amistad con el excampeón mundial Boris Spassky. Incluso varias veces lo trajo a Colombia a realizar exhibiciones.
En uno de los resultados más importantes de mi vida, el Campeonato Mundial Juvenil de 1977, en Innsbruck, Austria, fue mi acompañante y analista. Su optimismo desbordante y gran ayuda, me dieron la seguridad para lograr el inimaginable segundo lugar.
Boris es todo un referente histórico para los ajedrecistas colombianos de todas las generaciones. Fue columnista de El Espectador, El Tiempo y la revista Cromos. Sus tres libros de ajedrez son verdaderas joyas: Jaque al olvido, Las mejores partidas del siglo XX y Mil y una partidas. Por muchos años fue el editor de la revista Alfil Dama.
De una gran generosidad, me acuerdo que hace ya algunos años se desprendió de prácticamente toda su enorme biblioteca —su mayor patrimonio—, para donarla a la liga de Ajedrez de Antioquia. El legado del maestro Boris de Greiff lo hace un personaje trascendental en la historia del deporte colombiano.»
LA GIRA DE ALEKHINE POR SUDAMÉRICA
de jugar un torneo de entrenamiento en Caracas en febrero de 1939,
Alekhine jugó un simulacro a ciegas en la ciudad de Panamá y viajó por
mar a Colombia al mes siguiente para jugar dos exhibiciones en Bogotá
los días 21 y 23 de marzo, en el foyer del teatro Colón.
documento publicado a continuación es un par de planes de viaje que
Alekhine anotó en uno de sus cuadernos. No se indica qué plan, A o B,
era el bueno. Pero sabemos que Alekhine estuvo en Brasil, en Río de
Janeiro entre el 25 de mayo y el 8 de junio de 1939, por lo que el plan B
parece ser más o menos el definitivo. Según el periódico colombiano El
Tiempo, la salida de Alekhine a Guayaquil desde Buenaventura fue el 25 o
26 de marzo.
viajar por mar a Guayaquil (Ecuador, 27 de marzo), Lima (Perú, 12 de
abril) y Antofagasta (Chile, 23 de abril) en marzo y abril de 1939 y
luego planeaba ir a La Paz (Bolivia, 25-28 de abril), Buenos Aires
(Argentina, 3-5 de mayo) y después a Río de Janeiro (19 de mayo). Todos
los nombres subrayados a continuación por Alekhine son los barcos de la
Grace Line que pensaba tomar con su esposa Grace en su viaje por América
Latina.
![]() |
|
Un mapa de las rutas de Grace Line
en el continente americano. Cortesía
de Simplonpc © |
![]() |
|
| Anotaciones del propio Alekhine sobre
su viaje por Latinoamérica en uno
de sus cuadernos. |
y su esposa llegaron el 19 de marzo al puerto de Buenaventura
(Colombia) y viajaron al día siguiente a Bogotá, donde habían sido
invitados por el diplomático francés de origen ruso Boris Eliacheff,
agregado comercial de la legación francesa en la capital colombiana. Se
alojaron en la casa del Sr. Eliacheff durante su estancia en el barrio
del Magdalena de Bogotá.
simulacro en 38 tableros (con algunas personas jugando en consulta).
Parece ser que este simulacro duró hasta las 4 de la mañana y que
Alekhine perdió tres partidas (una de ellas contra una mujer, Ana Caro
Tanco) y consiguió un par de tablas según un informe de prensa publicado
en portada con foto por el periódico El Tiempo (NB: el registro de la
antología Skinner/Verhoeven de las partidas de ajedrez de Alekhine da
una puntuación ligeramente diferente de +33 -2 =3).
marzo, Alekhine jugó un simulacro a ciegas en 8 tableros contra 16
jugadores en consulta. Sólo perdió en el tablero uno contra Fernando
Caro Tanco y José Luis Pardo Umaña y la foto de los dos ganadores se
publicó de nuevo en portada en El Tiempo. En ambas exposiciones, este
periódico dio los nombres de todos los jugadores pero no publicó ninguna
partida. Parece que sólo se conocen dos partidas del primer simulacro.
24, Alekhine partió hacia Buenaventura para tomar el 26 un barco «Santa
Bárbara» de la compañía Grace Line, en ruta hacia Guayaquil (Ecuador).
Según El Tiempo (24/03/1939), tenía que hacer una o dos exhibiciones en
Quito.
![]() |
| Alekhine viajó de Buenaventura a Guayaquil a bordo de este barco. Cortesía de Simplonpc © |
Como
se mencionó en una versión anterior de este post, la revista británica
Chess Magazine 1939, página 260, informó de que el Campeón del Mundo
también visitó Ecuador y Perú de camino a Argentina (fuente: antología
Skinner/Verhoeven de las partidas de ajedrez de Alekhine), pero no se ha
encontrado más información sobre sus actividades en estos dos países.
Otro
informe de prensa, un despacho de Associated Press, fechado el 13 de
abril de 1939, publicado en el periódico brasileño A Noite (NB: el
resumen de la noticia está en la mitad de la página) con el titular
«Alekhine está en Perú», decía que «Alekhine, el conocido campeón
internacional de ajedrez, llegó hoy a Lima para participar en varias
exhibiciones con ajedrecistas de esta capital».
http://alekhine-nb.blogspot.com/2013/07/alekhines-tour-in-south-america.html
Pamplona, diciembre de 2022
Categorías: Grandes maestros, La Colección














Deja una respuesta