XIANGQI
MATERIAL: PLASTICO
ORIGEN: CHINA AÑO: 1991
TABLERO DE PAPEL DE ARROZ
OBSEQUIO: SR. JINSHUN TAO
AGREGADO CULTURAL DE LA EMBAJADA DE
LA REPUBLICA POPULAR CHINA EN ECUADOR
(actualización agosto de 2024)
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| FOTOGRAFIA: SERGIO COELLAR MIDEROS, MARZO 2021 |
| FOTOGRAFIA: CAMILA COELLAR MEDINA, AGOSTO 2014 |
Al abrirla quede absorto observando un tablero de papel de arroz con signos chinos y unas piezas planas de dos colores, azul y rojas. Para María de Lourdes trajo unas miniaturas de jarrones chinos, realmente preciosos, que hasta hoy conservamos.
Grupo Anaya S.A. : Madrid. Pág. 179.
Grupo Anaya S.A. : Madrid. Págs. 180-181
«Una leyenda china cuenta que el emperador Wen Ti se encontró con un grupo de viajeros que practicaban un nuevo juego, el ajedrez. Descubrió que jugaban con figuras talladas que representaban a un rajá o emperador. Se indignó al ver que alguien utilizaba en un simple juego la efigie de una persona tan importante como el emperador. Ordenó la inmediata ejecución de los jugadores (como solía ocurrir) y decretó que en adelante no se practicara ningún juego con imágenes talladas con formas conocidas. Ésta es la razón que explica la sencillez de las piezas.»
Sergio Ernesto Negri, es reconocido,con todo derecho, como un serio y muy competente investigador de la historia del ajedrez. Sus amplísimos conocimientos y la profundidad de sus investigaciones le permitieron ser considerado para formar como Miembro del Comité de Historia de la Fide.
La investigación sobre un probable origen chino del ajedrez históricamente ha sido objeto de menor grado de profundización respecto de una eventual fuente indiana. Sin embargo los investigadores europeos no ignoraron el hecho de que el ajedrez estuvo presente en China en tiempos muy antiguos, mas siempre subordinaron su existencia a una previa: la del chaturanga. En ese sentido el investigador francés, Louis Dubois sostuvo en el siglo XIX que el juego habría ingresado a China desde la India; al afirmarlo se apoyó en el Haï-Piène, un diccionario sinológico donde se asegura que “el juego del elefante” (siangh-ki) ingresó a su territorio durante el mandato del emperador Vou-ty en el año 537 de la era cristiana.
Sin entrar aún en el análisis de determinar el orden de prelación que se verificó la secuencia de transmisión entre las culturas india y china, se puede advertir que, compartiendo una tradición milenaria, los juegos en ambos casos se plantearon originalmente como símiles de una batalla.
Aunque también al mismo tiempo pudieran quedar adscriptos a planos más elevados: metafísico, filosófico y religioso.
En esta perspectiva, según el sinólogo inglés Joseph Needham, a quien se podría considerar en tiempos modernos el precursor en asignar la paternidad del ajedrez al xiang-qi (que aún se practica en forma masiva en el país), este juego tenía una índole ritual. En ese contexto el tablero que se emplea, muy probablemente íntimamente vinculado con la superficie en la que se desarrollaba el antiquísimo liubo, podía ser visto, a la vez, como un calendario y funcionaba a modo de oráculo, es decir respondiendo a las ancestrales técnicas de adivinación.
El xiang-qi es explícitamente mencionado por primera vez en el año 569 de la era cristiana en un texto titulado Xiang jing (Manual del juego xiang), atribuido al Emperador Wu Di (561-578) de la dinastía Zhōu del norte, quien sería además el inventor del juego, con prólogo de Weng Pao que es la única parte del libro que se conserva (existe una traducción al inglés debida a Dennis Leventhal).
Estamos en presencia del primer tratado referido a cualquiera de los proto-ajedrez que se conocen. Comparado con los primeros textos indios y persas que podrían tener un objetivo didáctico similar, es mucho más preciso ya que, por ejemplo, en su propio título se menciona al juego. Si bien no se conoce con detalle su contenido, se supone que allí se daban conceptos técnicos y, a la vez, se discurría sobre los implícitos altos valores del juego desde las perspectivas filosófica, cultural y también moral. En ese orden, por caso, se sugiere que cuando se tiene una posición de honor debemos ser humildes y, siempre en un plano de elevación, se asegura que las piezas son representadas en tanto cuerpos del cosmos.
En la misma línea, pocos años después aparece Hsiang Hsi Fu, un manuscrito que es de Yu Hsin, en donde se vuelve a poner el foco en cuanto a que al emperador Wu Di se le debe un juego que simboliza todos los fenómenos de la existencia humana.
Al intentar determinarse la procedencia del xiang-qi, se suele sostener que es derivado de otro juego autóctono más antiguo, el liubo. Mas Cazaux descree de esa tesis ya que, si bien no descarta que haya existido alguna clase de influencia, dado que por ejemplo ambos se disputan sobre igual tipo de superficie, sostiene preferentemente que en todo caso el liubo operó tributando en la concepción sincrética del ajedrez, junto al ashtāpada y al petteia, por lo que su vínculo con el xiang-qi sería más indirecto.
Hay varias traducciones posibles al ideograma que representa el término xiang-qi (hsiang-chi), siendo una de las más conocidas, pese a que sería lingüísticamente no muy correcta, la de ajedrez del elefante, haciendo referencia extrañamente en el nombre del juego a una pieza que, participando en la batalla, no es la principal. Para varios sinólogos, en cambio, la traducción más apropiada es la de ajedrez (juego) simbólico o de imagen. Por lo pronto hay que destacar que qi significa juego (es el mismo sufijo que aparece por ejemplo en wei-qi), aunque también más específicamente se lo suele asociar a ajedrez. También se ha indicado que xiang-qi puede traducirse como ajedrez de marfil (por el material de las piezas o, de nuevo, por alguna clase de asociación con el elefante) o ajedrez del canciller (aludiendo en este caso sí a una de las piezas más relevantes). David Li aporta dos más: como el término tan fonéticamente próximo ciang significa general, entiende que estamos en presencia del ajedrez del general (la pieza principal en combate); y otra más sugerente, juego para capturar a Xiang”, que es el nombre del comandante del ejército perdidoso en la batalla fundacional del imperio que se construirá bajo los dominios de la dinastía Han.
Hay que tener en cuenta que, más allá de conformar una estructura lúdica en la que se representa una batalla, en el xiang-qi también estamos en presencia de una lucha agonal (¿o habría que decir la complementariedad?) de los conceptos taoístas del yin y del yang (el Cielo y la Tierra) que provienen del milenario I Ching. El vínculo es del todo estrecho si se considera que son 64 los escaques del tablero, número que coincide perfectamente con el de los hexagramas que conforman la base del sistema de ideas de El Libro de las Mutaciones, que remiten al antiguo sistema del calendario chino conforme asociara en el siglo I antes de Cristo Jing Fang.
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Imagen del tablero mostrando la posición
inicial en el xiang-qi |
Siempre buscando antecedentes literarios con menciones al juego, Leventhal apunta que, en un plano poético, aparece El hombre de P’ach’iung donde se plantea que, tras una extraordinaria helada, sólo sobrevivieron dos gigantes mandarinos viéndose que, al caer sus frutos, en su interior se aprecia a sendos ancianos que se hallaban muy concentrados jugando al hsiang-hsi.86 El autor de este hermoso relato es Niu Seng-ju (780-848), quien llegó a ser primer ministro del Emperador Wu Zong de la poderosa dinastía Tang, a quien también se le debe Hsükuai Lu (Relatos de misterios y lo sobrenatural) donde se describen las piezas que se emplean en el juego, que eran de oro y bronce.
Los términos xiang y qi, aunque separados, habían sido mucho antes mencionados, créese que por vez primera en Chu Ci (Canciones de Chu), de Qu Yuan (el Homero de Oriente), texto que provendría del siglo III antes de Cristo: dado que allí se hace asimismo referencia al liubo (se empleaban para ello piezas de marfil y un dado de bambú), no queda del todo claro si se está planteando la existencia de juegos diferenciados o en cambio se aluda tan sólo a uno de ellos. Alusiones posteriores, como una que se encuentra en Shuo Yüan (El jardín de las historias), una obra del siglo II antes de Cristo, también deben considerarse como poco conclusivas.
El profesor chino David Li, en su premiado libro de 1998 en el que discurre con detalle sobre el origen del ajedrez idiosincrásico de su país, se ha permitido sostener que el xiang-qi se retrotrae al siglo III antes de Cristo, es decir a un tiempo en el que se protagonizaban intensas luchas entre reinos vecinos las que fueron el prolegómeno de la unificación del territorio. Se trata de un periodo denominado de “Los Reinos Combatientes”, en cuyo marco se dio el episodio que tiene como eje al general Han Xin (que servía al rey Liu Bang, futuro emperador del país) quien más exactamente, en el transcurso del duro invierno entre los años 204 y 203 de la era precristiana, pudo haberlo inventado para distraer a las tropas y así paliar las adversas condiciones imperantes mientras su ejército se aprestaba a dar una batalla que a la postre sería decisiva.88 Su diseño se habría inspirado en el liubo89 y en el wei-ki. No obstante también se admite, quizás con mayor propiedad, que si bien el juego debió haber sido posterior a esos hechos, datándose los sucesos probablemente ya instalados en la era cristiana, la imagen que en todo caso se podría haber tenido en mente a la hora de concebirse el juego podría haber sido precisamente esa porfía bélica, la que es considerada épica y fundacional.
En efecto, ya en 1793 Eyles Irwin90 había planteado, no sólo la posibilidad del origen chino del ajedrez sino que también asoció su hito inicial a una batalla que se disputó “cerca de dos centurias antes de la era cristiana” la que fue encabezada por Hansing (Han Xin), a quien se lo sindica como inventor del juego. El reconocido escritor irlandés agrega que desde esos territorios se habría dado la secuencia ulterior de transmisión del juego: al oeste, primero a Persia, y solo después a India, por la ruta de la seda; y al este, sucesivamente, a Corea y Japón. Es más, se da la excepcionalidad de indicar una fecha precisa de invención: el año 174 antes de Cristo.
La postura de Li es ácidamente cuestionada por el investigador alemán Peter Banaschak92 quien considera que estamos en presencia de un mero relato, eventualmente muy bien contado (y quizás persuasivo) que, no obstante, no queda ajustado a la realidad de los acontecimientos al no sustentarse en elementos historiográficos o científicos por lo que, en todo caso, se está en el contexto de un terreno ficcional.
Más allá de este ejercicio crítico, asumiendo ahora un tono propositivo, en otro trabajo del investigador alemán, tras estudiar con detenimiento la grafía xiang-qi, analiza puntualmente las distintas cronologías en las que pudo haberse verificado la aparición del juego en China. Algunas muy lejanas las descarta de plano, por su inconsistencia temporal, como la que se remontan a tiempos de legendarios emperadores, tal el caso de Shennong (gobernó entre los siglos XXVIII a XXVII antes de Cristo), conforme idea expuesta en el siglo XIV por un monje budista llamado Nianchang, o a la que pone el foco en su sucesor Huangdi, el famoso Emperador Amarillo, creador del juego según Zhao Buzhi, quien vivió entre los siglos XI y XII. Ambas hipótesis parecen corresponder más bien al campo de lo mitológico.
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Imágenes de una partida de xiang-qi (y de un observador occidental), Parque Tiantan
Gongyuan (próximo al Templo del Cielo), Beijing, octubre de 2013 |
Por lo pronto, quedémonos con un hermoso poema que al xiang-qi le dedicó el escritor argentino Alberto Laiseca, que comienza así: “En el ajedrez de mi tierra existe un cañón. /No ataca simplemente al adversario. /Jamás algo tan directo. /Toma como excusa un trebejo intermedio; /con independencia de si es camarada o valor invasor. /Porque el cañón no sirve para disparar contra las murallas, sino por sobre ellas…”.
Estos versos corresponden a Ajedrez de país central. ¡Y vaya que de verdad China ha sido, en todo tiempo, un país central! Tan central que el ajedrez le podría llegar a reconocer, algún día que quizás no esté tan lejano, que fue en ese inmenso y milenario territorio en el que alguna vez se encendió la llama de un juego que cautivó a la Humanidad.
“No estaba muy dispuesta a aprender ajedrez al principio. Mi nivel de Xiangqi estaba muy por delante de mis compañeros. Para cambiar al ajedrez occidental tuve que empezar de cero. Son dos deportes intelectuales que nada tienen que ver el uno con el otro”.
En 1974 se celebró en Kuala Lumpur una reunión fundamental a la que asistieron el Presidente de la Federación Malaya de Ajedrez, Dato Tan Chin Nam, un destacado hombre de negocios; Lim Kok Ann, entonces Presidente de la Asociación de Ajedrez de Singapur; el Presidente de la Asociación Japonesa de Ajedrez, Yasuji Matsumoto; el Presidente de la FIDE y de la Federación Filipina de Ajedrez, Florencio Campomanes, y dos observadores de la Embajada china. El objetivo de esta importante reunión era averiguar cómo elevar el nivel técnico del ajedrez en Asia para alcanzar los niveles más altos.
Se decidió promover el ajedrez primero en China, donde se creía que tenía el mayor potencial de éxito. El plan llegó a conocerse en los círculos ajedrecísticos asiáticos como el «Proyecto del Gran Dragón» y el hombre que estaba detrás de él era Dato Tan Chin Nam. Él contribuyó decisivamente a la entrada de China en la FIDE en 1976 y desde entonces ha apoyado económicamente al ajedrez asiático y chino en particular. El plan del Gran Dragón pretendía que los chinos alcanzaran la categoría mundial a finales de siglo, algo que se consiguió en gran medida. El ajedrez estuvo prohibido durante los ocho primeros años de la Revolución Cultural (1966-1976), pero en 1974 se suavizó la prohibición y China empezó a participar en competiciones internacionales, la primera en 1976.
https://www.wikiwand.com/en/Chess_in_ChinaEl agregado Cultural Sr. Huang dió una pista que no coincidía en los años de búsqueda y comprobamos el error con Edwin Andrade. Luego encontramos el nombre del funcionario buscado: Sr. Jinshun Tao, que desempeño las funciones de agregado civil en el año 1991 en Quito.
Con ese nombre he seguido la pista de nuestro amigo, que sé ahora, es segundo secretario de la Embajada China en Afganistan!! Ahora sólo nos falta tomar contacto con él.!!
Pamplona, enero de 2015
Categorías: La Colección, Pre-Stauton












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